Starbucks es sin duda un referente de caso de éxito en cuanto se refiere a desarrollo de branding. La marca cambió la forma de percibir el beber café fuera de los espacios domésticos o laborales. Se ha diferenciado por construir este concepto de un tercer lugar entre el hogar y la oficina donde las personas se pueden relajar, disfrutar de una taza de café y de la experiencia de un ambiente acogedor. Esta identidad como marca se ha desarrollado bajo un escenario monolítico que ha intentado extender su propuesta de valor a otros segmentos, productos y categorías.

El branding esta enfocado sobre la experiencia. En este sentido el producto ha sido tratado más como una carta de presentación para una propuesta mucho más emocional y compleja. Se presta gran atención a lo concerniente a la calidad de los productos, los cuales se enmarcan dentro de un menú con ítems que no cambian junto a otros que se adaptan en función de la localidad, pero sin duda el éxito se ha centrado en el concepto de la ocasión de consumo. Starbucks no vende café sino el estatus derivado de la experiencia en sitio.

Desde el punto de vista del buyer persona con el que Starbucks desea establecer la conexión emocional, hablamos de un individuo que desea pertenecer a una comunidad selecta comprendido entre mujeres (60%) y hombres (40%) entre los 25 y los 45 años, de nivel medio o medio-alto, urbanos, a los que les gustan las nuevas tecnologías y la personalización y están al tanto de las últimas tendencias.

El servicio es parte de la experiencia, por ende, refleja los mismos valores emocionales que se establecen como lev motiv. Detalles como identificar el vaso con el primer nombre del cliente mientras espera, el tono de la voz, el entusiasmo en el equipo, etc., no son más que estrategias bien planificadas para crear un ambiente cálido y reconfortante.

La atmósfera implica elementos sensoriales y emocionales positivos que se convierten en cualidades de la marca. Cada detalle: la música, los colores, los materiales, los uniformes, las tazas, entre otros, forma parte de esta elaborada estrategia de branding.

Agregado a ello, otro pilar fundamental de los valores presentes en el branding es el de la responsabilidad social. Esto incluye un manejo ético con sus proveedores, incluye programas de créditos para productores agrícolas; así como oportunidades de educación para sus trabajadores. Starbucks también inició programas de conservación ambiental y uso de recursos acuíferos.

El branding ha sido un elemento fundamental a través de los años en la historia de Starbucks. La compañía a invertido mucho tiempo y dinero tratando de estandarizar el “look & feel” de sus tiendas. El logotipo de la sirena es uno de los más reconocidos en todo el mundo. El elemento fundamental del branding no gira en torno al café como producto sino a la experiencia del lugar, por ende, uno de sus mayores esfuerzos ha sido tratar de recrear la misma experiencia en cada nuevo país en que la empresa se introduce. La experiencia Starbucks ha de ser la misma en Nueva York, Shanghái o Londres.

La empresa se ha ocupado de tener una presencia relevante en redes sociales en las cuales ha encontrado una oportunidad de un refrescamiento. Esto también le ha permitido tender un nuevo puente de “engadgement” con los usuarios que cada vez pasan más tiempo online. La marca invierte fuertemente en marketing digital no solo en publicaciones comerciales sino en el desarrollo de una aplicación para pago de productos, dar propinas y ganar premios. Toda una nueva estrategia orientada a la fidelización.

Por otra parte, la compañía tiene una fuerte creencia en el desarrollo y crecimiento de la marca por medio de canales “boca a boca” y en ser visibles a través de el día a día de las personas y sus rutinas. Esta convicción es claramente reflejada en la promoción de la marca y todas sus comunicaciones estratégicas.

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